lunes, 9 de junio de 2008

El Hombre de pelo gris


Tengo en mi memoria momentos que almacené hace muchos años…

Recuerdo el contacto con el frío suelo, gris, donde mi pequeño cuerpo se acurrucaba dejando volar los sueños. Siempre encontraba la misma posición, acompañada de esa almohada y empuñando la suave etiqueta, que mordí hasta desgastar.
Puedo recordar sus manos, enormes, arropando las mías. Pero sobretodo recuerdo que siempre desprendían calor.
Todas las noches encontraban un lugar en mi cabecita, descansaban hundidas en mi pelo hasta que me quedaba dormida. Después, el olor del cabello gris, cuando se despedía. Recuerdo las canciones nocturnas (ella era más de contar historias) escuchando la suave melodía desde mi almohada, absorbiendo todos los sonidos que escapaban de las cuerdas de la guitarra. Recuerdo el silencio de sus párpados cada vez que se sentaba en mi cama y tocaba una canción, preguntarle, hablarle, y comprender su mundo. Apreciarlo. Entonces dejaba de tocar, me escuchaba y se quedaba conmigo el tiempo necesario. Con los años dejó de entrar sin avisar, y con una tímida caricia llamaba a la puerta, inventándose cualquier excusa sólo para quedarse unos minutos conmigo y hablar, saber que estaba bien.
Recuerdo la etapa en que desaparecía la mayor parte de la semana por trabajo, trabajo y más trabajo. Gracias a ella – o, más bien, a pesar de ella- hoy tenemos muchas cosas que quizá en otro tiempo no valoramos.
Recuerdo enfadarme con él porque fumaba, y años más tarde encontrármelo escondido en algún lugar de la casa, robándole el último aliento del día a un cigarrillo. Reírme con él y encender mi cigarro con el suyo. Esas eran noches de complicidad.
Y el calor de su mano siempre te sorprendía en los momentos más crudos, protegiéndote del frío, de la tristeza, de las palabras.
Él siempre buscó el último minuto del día para estar con nosotros, aunque su cuerpo le rogara a cada paso irse a la cama a descansar.
Siempre tenía una sonrisa aunque nadie imaginaba dónde estaba su cabeza.
Creo que nunca le vi llorar.

A mi padre,



1 comentario:

Natalia dijo...

Hola Prima... muy bonito el texto del hombre de pelo gris, aunque lo tiene mas tirando a blanco que gris!! jejeje! Un besazo desde Palma.