sábado, 30 de mayo de 2009


Huyo
estallo la mirada contra el
fondo de este vaso,

que no existen más ventanas
sino cristales que atrapan preguntas.

Qué pasa, ¿es que ya no te hago reír?

Te miro como petrificada

con la tranquilidad ficticia
de mi entereza hecha pedazos,

con esta boca que nunca sabrá cómo pedirte
un instante más
-el último, ¿vale?-
antes de que tu mano abrace el picaporte.

Y tú

Te levantas
avanzas
me miras y lo abrazas,
me miras y dudas,

pero atraviesas.


entonces balbuceo algo como

inconsciente

como invierno
la voz se arrastra

por una garganta que parece ser la mía.

Joder, ¡qué frío!

Intuyo un martes que rebosa vida
al otro lado del cristal
a millones de pasos de mí.

aquí
no queda nada
más que el eco de tus zapatos
y el golpe
de la última puerta cerrada,

la espera de uñas mordidas
de cabeza gacha
y manos viejas,

el espejo

y la tristeza de enfrente
que parece ser la mía.

4 comentarios:

Mary J. Varher dijo...

joder, ¡que frio!

carmelainza dijo...

me gusta tu blog escribes bien y sabes lo que dices

interiores MLGP dijo...

este es mi blogg

Pez Susurro dijo...

desde el otro lado
del espejo
te miraba
sin que supieras
de dónde venía
esa brisa
que rozaba

tu

nuca...

y la tristeza
se suicidaba desde
tu ventana.