domingo, 7 de junio de 2009

I

Marina, pálida y cansada, pensativa.
Lleva cinco días sin tiempo para estar con Mario,
su hijo,
y cinco días son como cinco vidas.

Mario lleva cinco noches preguntándose
¿qué es aquello blanco y redondito
que brilla en mitad del cielo
a pocos metros de la ventana?

Un día Marina estaba a punto de entar en casa
cuando una pequeña hoja de papel,
tan pequeña como la luna de la terraza,
comenzó a bailar entre sus pies.

"Sólo los ciegos me miran"
lloraba el papel.

(...)

1 comentario:

Aïcha dijo...

Que bonito campanilla