sábado, 12 de septiembre de 2009

Para empezar,

no te he contado que me encanta cuando fuma,
tiene unas manos preciosas,
se acerca con calma el cigarro a la boca y mira lejos,
muy lejos, y yo
nunca averiguo dónde ha ido su cabeza,
y cuando vuelve,
me mira dentro y a mí
una uña invisible se me clava
y me hace cosquillas en el estómago.

Y sin embargo,

aún sus manos me recuerdan a las tuyas
golpeando el aire y el volante,

y en sus profundos ojos,
a veces huelo
el odio de los tuyos,
aunque sea mentira.

Quería que supieras que
eres la resaca que ahuyento
cuando miro de frente,
que no te odio,
ni te quiero,
que te perdono,
aunque sea mentira.

4 comentarios:

Lázaro Suárez © dijo...

sin duda que la última estrofa me ha gustado de manera especial. tiene fuerza.

me gusta la fuerza ;)

un beso Capanilla

cuidate

Sara. dijo...

qué bonito campaanilla!!!!

cómo sigue??mmm....no se...tendría que pensarlo... ;-)

Ankara dijo...

me encanta el final, lo de la resaca que ahuyento..

Que bonito :)

Ciudadano B dijo...

...aunque sea mentira.

A veces el autoengaño nos sirve para seguir adelante hasta que olvidamos aquello que nos hacía daño.

Coincido con el resto de comentarios: Gran última estrofa.

Muchos besos.