jueves, 29 de mayo de 2008

Sábanas


Esta mañana me he refugiado en sábanas frías
Pensaba en cerrar los ojos y alejarme,
durante una eternidad,
de todo lo que me encadena
Huir de las palabras que me hablan
antes de despertar:

“Por más que lo intente,
los sentidos siempre tienen más que ofrecerme.
Y yo no siempre podré complacer los tuyos…”


Me persiguen...
Como un eco...


“Yo no siempre podré complacer los tuyos”
(tengo resaca de tus palabras)


Pero mi refugio son las sábanas blancas,

frías

Y el reloj roto que me espera en la almohada
me regala recuerdos cada segundo
- cada segundo-
en mi almohada no hay tiempo,
solo imágenes entrelazadas, perfectas
Me imagino
Calles vacías, en blanco,
caras anónimas, sonrientes, felices..
Me imagino que
cada vez su voz se apaga
y al despertar,
silencio




El tiempo vuela más rápido que mi descanso,
Y un severo golpe me devuelve a la tierra.
(Si, hoy es lunes…)
Miro mi almohada,
empapada, ahogada.
(me da lástima)
Haciendo acopio de valor
Apoyo mi pie en el frío suelo,
Mientras la mañana anuncia su inminente llegada
en el constante temblor de la puerta.
(Ya voy…)
Olvido mi mundo aparte,
Y dejo atrás los sueños,
los cambio – de momento-
por las ojeras que me pinta la realidad
cada mañana

Abro la puerta y me enfrento al pasillo.
Un paso más me basta para echarle en falta
Le necesito
No quiero separarme de él,
(jamás dormí tan abrazada)
Vuelvo la vista atrás y
ahí está,
revolcándose en el calor de mis sábanas…

Hasta esta noche,

Le digo a mi descanso





7 comentarios:

Peter Pan dijo...

"La muchacha"

Como cada mañana desde hace ya algún tiempo entra en el mismo bar de siempre y la busca.

LLevaba ya tiempo sin verla pero esa mañana ella volvía a estar ahí, acomodada en su silla,
tan coqueta,
tan bonita,
esperando a algo o a alguien,
le brillaban los ojos.

Él apenas la conocía, habían cruzado pocas palabras en su vida, no más de un par de buenos dias y algún que otro hasta luego.
Él quería conocer más de la muchacha pero nunca tenían tiempo de charlar.

Esa mañana él había madrugado, tenía algo de tiempo y no quería pasarse la mañana observándola como siempre,
esa mañana él quería desayunar acompañado, le aburria estar solo, le aterraba la soledad.

Se acercó de forma tímida y solicitó poder sentarse junto a la muchacha que esbozó una leve sonrisa...

Piensa lo mismo que ella, pero no se conocen...desean lo mismo, pero ambos callan, las flores se marchitan.

Se hace el silencio, un silencio eterno, incómodo. Quería saber tantas cosas de ella que no supo como reaccionar, se quedó mudo...

"¿Azúcar?" -le ofreció la muchacha-
"No, gracias, ya sabes que tomo
el café solo" -respondió tembloroso mientras removía con la cucharilla la espuma de su taza-

Su sola presencia ya endulzaba su café más que cualquier terrón, pero apenas la conocía, sus sensaciones eran extrañas.

Poco a poco la conversación se fue animando...hablaron de muchas cosas, la mayoría banalidades cotidianas, sin profundizar, una exploración muy superficial pero agradable.

Cuanto más intercambiaban, él más quería conocer de ella: sus inquietudes, sus deseos, sus sueños... TODO

Se notaba la felicidad en su rostro,
él ya hablaba con soltura,
ya no era vergonzoso,
tenían muchas cosas en común.

Tantas eran las cosas de que hablar con ella que cualquier ocasión se le quedaba pequeña.

(Él daría lo que fuera por probar su piel, pero el tiempo se resbalaba entre sus manos, sólo necesitaba un poco de ayuda, su sonrisa no era suficiente, necesitaba al menos sus caricias)

Las horas pasaban y su tiempo se agotaba.
La muchacha apuró su taza.
El café ya estaba frio, el tiempo había pasado muy deprisa, casi sin darse cuenta ninguno.
No habían parado de reir, no asomaron las lágrimas, parecían felices...

Sin decir nada la muchacha miró el reloj y se levantó apresuradamente de la mesa, él pensó que tendría que ir a algún sitio o que habría quedado con alguien, llegaba tarde a su cita, parecía tener prisa.

Ni siquiera se despidió,
ni siquiera miró atrás,
y allí se quedó él con su sombra y observando el vacio que había en la mesa se percató que la muchacha había olvidado su chaqueta.
Ella ya estaba lejos,
casi en la puerta,
y él trató de llamarla a voces pero se dió cuenta de que ni siquiera le había dicho su nombre, pues casi no se conocían,
y corrió ...

Corrió tratando de alcanzarla
pero la puerta se cerraba ya por fuera,
ya se había perdido entre la multitud.

Regresó a su asiento y colocó con mimo la chaqueta donde estaba. Hacía un dia soleado por lo que la muchacha posiblemente no la echaría en falta hasta que llegara a casa, hasta que tuviera frio.

La gente entraba...la gente salía...
y él pedía café tras café esperando sentado junto a la chaqueta,
junto a su sombra,
junto al vacio dejado por ella.

El sabía que tarde o temprano la muchacha volvería a recogerla.
Fue pasando el dia lentamente y ella no regresaba,
él perdía la esperanza,

ellos casi no se conocían...

Dejó la chaqueta doblada y se marchó cansado a casa, su sombra ya no le acompañaba, se había convertido en un fantasma.
LLoró su marcha,
lamentó su huida.

A la mañana siguiente él volvió a madrugar y acudió como siempre al bar, pero ella hoy no estaba, y tampoco su chaqueta.


Casi no se conocian pero él sabía que la volvería a ver ...

necesitaba saber su nombre.

campanilla dijo...

Mientras salía del bar,
lamentó no haberse despedido de aquel hombre, al que llevaba días enteros observando desde la mesa en la que siempre se sentaba, la más próxima a la ventana.

Lamentó no saber su nombre,

Lamentó haber mirado la hora,

Lamentó que no se hubieran conocido antes.

Sintió frío, mientras caminaba
sola,
y se imaginó a aquel hombre sentado en la mesa del bar,
y a su chaqueta esperando junto a él.

Al día siguiente volvió al mismo lugar,
pero el hombre no estaba...

Recogió su chaqueta y una llamada telefónica le obligó a marcharse a toda prisa.

"Mañana, quizás..." pensaba ella mientras se ponía la chaqueta y atravesaba la puerta

"Quizás mañana le pregunte su nombre"

ohmagpie dijo...

:)


guapa

silvia itxaso dijo...

Busque durante años la libertad absoluta, perdí muchas cosas importantes porque suponían una atadura, huí de la estabilidad porque no soportaba la idea de que algo condicionara mi comprtamiento. Ya sea una hipoteca, una pareja, una empresa o un amigo. Me desprendí de todo aquello por lo que la gente la lucha (la seguridad) y me encontre en el centro de un folio en blanco dispuesto a escuchar mis historias. Busque la libertad y ésta vino de la mano de la soledad, eso sí mi vida se llenó de historias para no dormir y no tardé en llenar ese folio.

silvia itxaso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
silvia itxaso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
silvia itxaso dijo...

Aquel día me acerqué al mar, me descalzé y caminé por la orilla, allí estba, la botella de las películas, con su mensaje acrrucado dentro, al leerlo me estremecí:
Te veo cada día venir aquí, con tus zapatos de tacón, tus medias, tu traje de chaqueta y el maquillaje. Cada dñia vienes a despojarte de todo. Te desnudas ante mí para quitarte el peso de tu atuendo. Eres ese pez que no sabe nadar en la corriente sin salir de vez en cuando a tomar aire. Vienes, te tumbas en la arena sobre un pareo de Brasil...olvidas que debes ser una mujer perfecta y vuelves a ser. Sientes la brisa en tu piel y tu cuerpo flota mientras tu mente vuelve a planetarselo todo. Cada día te renuevas, te cuestionas todo, y vuelves a la conclusión de que no hay que cambiar nada. Ni siquiera por el miedo a la soledad dejar´´as de cumplir tus sueños.
Vienes, escuhas, respiras... Lo necesitas, es lo que da sentido a todo lo demás, las reflexiones son el motor de la vida.
Me miras, te seduzco con la sensualidad de las olas, pero te sientes pequeña junto a mí. Te abrazas a la arena y te acurrucas en el calor del sol, y yo me quedo mirandote, admirando el placer que te produce estar aquí. Disfrutando de la vida, ahora que has descubierto que los mejores momentos son siempre los que no haces nada y consigues no pensar en nada. Te regozijas en tu paz interior....."
jamás pensé que el océano me conociera tan bien.