martes, 30 de septiembre de 2008

Alba llevaba tiempo sin saber de su padre. En realidad, nunca había llegado a conocerle. Todo lo que contaba sobre él lo había elaborado previamente en su cabeza. Ahí existían los castillos de arena en la playa, los paseos por el parque, los cuentos nocturnos, la manta que le arropaba mientras dormía, las enormes manos que le acariciaban. Todas aquellas historias de alguna manera llenaban ese vacío en su pecho. Alba no sufría, simplemente amaba enredarse en cuentos ficticios, moldearlos a su antojo e imaginarse lugares que le hacían feliz. Sin embargo, sabía que el nudo entre su ombligo y la espalda era real. Los golpes en el pecho le acechaban cada vez que veía un hombre detrás de un periódico, con el cabello rizado y moreno como el suyo, unos ojos verdes que pudieran resultarle familiares. Una tarde de otoño, algo cambió el curso normal de la historia cuando, al verle entrar en la cafetería, decidió sentarse al lado de aquel hombre de abrigo gris…

jueves, 18 de septiembre de 2008

Un cigarro se consume en el cenicero. El tiempo pasa en una habitación llena de humo. Tras el cristal, la imagen borrosa de alguien que entrecruza los pies. La mirada perdida en el espejo de la pared. El suave tic-tac del silencio. Respira otra vez. Esta vez más fuerte. Por un instante todo es extraño. Algo no fluye, algo no basta. En su cabeza los pensamientos se tambalean. Luz artificial en un rincón. La vida se encoge en esas cuatro paredes.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Isla


Aquel paisaje era alucinante...el restaurante estaba arriba en la montaña, en una de estas islas en las que tienes que parar y paras. Bajas del barco y al poner un pie en tierra todo continúa en movimiento. Eres parte del mar. Y desde ahí arriba lo observas, respirándole, sabiendo que está en tus pies, en tus manos, en tu cabeza. Intentamos sacar varias tomas. Había problemas con el vaivén de los barcos, la foto saldría desenfocada, movida. Necesitábamos mas tiempo de exposición para permitir que aquella luna gigante atravesara el objetivo, impregnara la imagen de luz. Este es el resultado.

viernes, 12 de septiembre de 2008

sábado, 6 de septiembre de 2008

Estaba pensando... que nunca seré tan joven como ahora, en este instante...


Discover Jethro Tull!

domingo, 31 de agosto de 2008

Otoño

Nunca te sentí tan lejos como aquella tarde de otoño. Sentado en aquel banco las hojas muertas y rotas bailaban alrededor de tu viejo abrigo negro, el que arropaba tus huesos, tu corazón y tu piel. Tu frío, impasible ante mí, ante el temor de mi mirada de verte caer. Aquella tarde ni siquiera el viento te hizo pestañear. El viento agitaba la bufanda roja que te regalé, deshilachada por los años, enredándola en tu cuello, tejiendo figuras extrañas entre tu boca y la mía.
Ahí estaban tus labios perfectos, tus dientes esperando morder, tu boca insegura y temblorosa buscando el instante para decir
todo aquello que jamas quisiste decir.
En silencio jugueteabas con la arena en tus dedos, en la tierra dibujabas formas sin sentido ni color. Y contando tus pecas esquivé tu mirada. Tú te ocultaste detrás esa bufanda rota, casi mojada, con la tormenta en el pecho, conteniendo el mar que avanzaba lentamente por tu garganta. Quizás acerqué mi mano. Ya no recuerdo si llegué a tocarte.
Recuerdo mis oídos herméticos negando la existencia de tus palabras. Recuerdo esconder mis lágrimas en tu pelo. El viento de aquella tarde bailó en mis labios, mojándolos de sal. Recuerdo mis yemas librándose del calor, creando llagas por el rechazo de tus pecas, recuerdo mi mitad tras ver tu espalda alejándose,
aquella tarde de otoño convertirme en polvo, y en la última racha de viento, desaparecer.

viernes, 29 de agosto de 2008

Sea


Relax...


miércoles, 27 de agosto de 2008

No Sleep

Unbalanced Night
(The Cambie´s fault)


martes, 26 de agosto de 2008

Empieza a desnudarse de miedos,
a despojarse de la rabia acumulada
de otros tiempos
del cansancio de la tristeza
y siente menos peso
Y olvida las huellas en la ventana
los cristales en el pecho
los fuertes soplos en soledad
y libera palabras libres
en el aire …
Su mente se moja en besos
detrás de las cortinas, el olor de un vino añejo
en su piel caricias
y susurros en dos idiomas
Se pregunta entonces si es capaz de mezclarse
con ese cuerpo,
de congelar el instante
para que no amanezca y el presente no se llame recuerdo...
para que el presente sean enredos, nudos de cuerpos, silencios
Y espera que la noche los descubra desnudos
enteros
No sabe si es capaz de mirarle y fingir
que el tiempo esta vez no aleja
que podría en cualquier parte recuperar sus pupilas,

y en la distancia

el vientre bajo el ombligo perfecto
el temblor de los párpados

la profundidad de sus huellas.