jueves, 28 de mayo de 2009

- Joder, ¿has visto éso?
-¿El qué?
- Pues como un flash, allí a lo lejos.... mira!
- Ya..es una tormenta eléctrica. Son muy normales en verano... fíjate qué temperatura hace y qué oscuro está el cielo. Pero es que estamos en mayo...
- Ah! Es verdad, que estoy hablando con un Scout. ¿También sabes hacer fuego con piedras?
- Jaja, a ver, lo de las piedras hija mía.... Ya te haré un cursillo para cuando vayamos a patearnos Galicia, y te pierdas, y tengas frío, entonces te acordarás de mí.
-...y calcular la distancia de la tormenta?
- Jaja, pareces una niña pequeña preguntándolo todo otra vez.
Mira. Tú cuentas el tiempo que pasa desde que ves el flash hasta que oyes cómo el cielo se rompe. Entonces lo multiplicas por la velocidad del sonido...
- Entonces ésta debe estar lejos, porque no oigo nada... ¿alguna vez has tenido una tormenta encima de tu cabeza?
- Sí, una vez, en la tienda de campaña, y joder, la verdad es que pasé miedo...
A veces pienso.... bueno, es una gilipollez. Pero a veces pienso que me gustaría quedarme en el segundo anterior. ¿Sabes? Y disfrutar el instante un poquito más antes de que ocurra. No veas cómo acojona que el cielo estalle encima de ti...
-La abuela... ¿te acuerdas qué miedo le dan las tormentas? Siempre nos dice que nos quedemos con ella en casa. Ahora mismo debe estar...
- No, pero a la abuela, lo que le da miedo no es la tormenta.
- ¿Cómo que no?
- No. A la abuela, lo que le da miedo son los truenos, el estruendo que se escapa de arriba.
Porque dice que, todavía, le recuerda a la guerra.

sábado, 23 de mayo de 2009

Me detengo a pensar, a menudo, en la historia del hombre-casualidad.
Y le llamaré así, porque realmente ni sé su nombre, ni me atrevo si quiera a intuirlo, a imaginármelo.
Ojalá lo supiera.

El hombre-casualidad era quien era por sus circunstancias, y vivía con ello sin darse cuenta. No existe otra explicación posible a lo que sucedió en su vida, aunque yo muchas veces la busqué.
Demasiadas.

Me obsesioné tanto con su historia, que pasaba días enteros convirtiéndome en la repetición juguetona de sus pasos, recorriendo la calle alargada de su sombra.

Lo hacía para sentir el vuelco cuando él se detenía en seco y, sin previo aviso, sin yo esperarlo, se giraba para buscar la mirada que le provocaba un incómodo picor en la nuca.
Entonces era divertido.

“Coloréame una vez. Coloréame dos veces.”
No me separo de aquella canción.

Lo hacía y no me cansaba porque además, necesitaba comprender el misterio de aquél hombre, y deshacerme de la impotencia de no saber y querer saber. Es insoportable. No le deseo a nadie que algo le reconcoma.

“Si tuviera que borrar días, empezaría por ayer y todo lo que cabe en esa palabra.
O mejor, te borraría ti, y llenaría sacos enteros de ayer.”

Pensaba en eso cuando el hombre-casualidad miró el mundo tras su espalda.
Miró y lo hizo de frente.
Como nunca lo había hecho.

“Coloréame una vez, coloréame dos veces…”

Desde entonces no volví a seguirle.
Y él nunca supo de mí.
Y yo nunca supe su nombre.

jueves, 21 de mayo de 2009

Swing, Swing





- Y... ¿dónde decías que me llevabas a bailar esta noche?

martes, 19 de mayo de 2009

Blue train



- En mi bar hay mesas de madera redondas, y bajo ellas, zapatos buscando tacones.
- Mi camarero limpia el frágil vaso de cristal en el que está a punto de derramar whisky.
- Cerca del escenario, el hombre de sombrero gris, camisa blanca y tirantes, escupe palabras en forma de humo.
- Suben, bajan y se llenan del ambiente, se enredan en el cigarrillo de la mujer que acaba de entrar porque casualmente llueve
- y desaparecen en los húmedos labios rojos de mi escena en blanco y negro.

domingo, 17 de mayo de 2009

5am

Y quiero que tus huesos se partan en cada esquina,

que tropieces una vez

y otra vez

y otra vez

en la boca equivocada, que abras los ojos y entonces

me recuerdes



quiero que tu guitarra azul suene a mí

Y a ti,

A ti también.



No pido más.

Pido mis manos en tu guitarra.



Y quiero que encuentres a la persona perfecta

La que encaje contigo

Y te quiera,

La que te mueva por dentro.



La persona perfecta.



Quiero que estés entre ella y un silencio

en una acogedora terraza con vistas al mar

O sobre las luces de Toledo,

donde nunca fuimos,

(por cierto)

entonces

quiero que tus labios no se muevan

porque has olvidado amar

y te rompas cuando sientas

que no sabes,

que no puedes.



Inténtalo otra vez.

Vamos, es fácil

Sólo tienes que sentirlo.

Entonces

quiero que toques el hueco de tu pecho,

y parezca que una aspiradora del tamaño del mundo

se ha tragado tu corazón,

y lo ha escupido en ninguna parte.


Y así, al menos,

no me sentiré tan estúpida

cuando alguien dice que me quiere.



y quiero que te mires dentro

entre los huesos

entre los ojos.


Recuérdame en los restos de los restos.



Y despierto

Avanzo

Pienso

Avanzo

Duermo y despierto.



Me siento sola y estúpida

recorriendo un pasillo

con mis huesos encarcelados entre paredes

que también te han encerrado a ti,

y nos atrapan todavía.



Y mi guitarra…

el problema está en la guitarra

que ya no puedo ni tocarla

ni afinarla,

que suena menos a mí, que suena más a ti siempre,

y aquí siempre es todavía.

martes, 12 de mayo de 2009

Rock´n´Roll Psychosis




Veamos. Si hay algo que de verdad me revienta, es que, después de haberme mentalizado de la pila de folios que sorprendentemente soporta mi mesa, que después de haberme repetido, una y otra vez, estudia, empolla, hinca los codos hasta que les salga sangre, hasta que te marees entre tanta letra y tanta línea y tanta planta de cámara, hasta que pierdas la cuenta del tiempo y te levantes con culo y espalda pegados a la silla, vamos, tú puedes, el jueves ya sales con todas las de la ley, aguanta, baja la cabeza, céntrate, ¿qué coño haces? deja la guitarra, no, no es momento de llamar por teléfono ni de ponerte a colgar fotos en la pared, tampoco de ponerte a buscar aquello que perdiste bajo de la cama hace no sé cuanto tiempo, ¿qué coj...?

Pues bien, después de haber interiorizado todas esas palabras, y de tener la intención de no fallarlas, recibo una inocente llamada de una inocente persona, con un inocente plan: "hoy, a las 21:30, tocando for you, en la gruta 77. Vamos, anímate."

Mierda. Lo tuvo que decir.
La carne es débil. Y el oído ni te cuento.

lunes, 11 de mayo de 2009

Lucía llora porque una racha de viento
le ha quitado el globo de las manos.
Carlos acaba de apuntarse a Arte Dramático,
únicamente porque está cerca de su casa
y porque no sabe qué otra cosa hacer con su vida
sin ella,
y porque, sin proponérselo,
sin buscarlo ni quererlo
acaba de darse cuenta que
todo vuelve a empezar.
Marcos acaba de enamorarse de la camarera
que sirve el café más amargo del mundo
porque ésta le ha sonreído y por un instante
no ha pensado en el asiento vacío de Marta.
Cinco moscas corretean por mi mesa.
Su vida no es mucho más larga que la de un niño
en un lugar que probablemente nunca conoceré
y del que menos me hablarán.

Y aún así el mundo no se calla.
el mundo no se calla por mucho que a ti te escueza el alma,
por mucho que te niegues a caminar como una hormiga más
por mucho que te duela saber que sentimos lo mismo y
no somos capaces de hablarnos,
ni siquiera de mirarnos.

El mundo sigue girando
hablando
engañando
haciendo ruido
mucho ruido
matando

gritando y girando,

haciéndote creer que una vida no vale más
que una insignificante mosca
que pasa el tiempo
en una mesa del cuarto piso.
El mundo gira
y yo debería sentirlo bajo los pies,
debería.

Pero yo hoy sólo sé estar triste
porque a Lucía se le ha escapado su globo
y Marta ha dejado el café amargo en esa taza
porque Carlos sólo conoce respuestas por casualidad
porque

hoy,

la vida es un día más corta
y a mí sólo me queda seguir escuchando,
o rogarle al mundo que se calle.

domingo, 10 de mayo de 2009

- ¿Por qué no la sueltas ya?
- ¿El qué?
- Esa palabra, que cuelga de tu labio.

Changing Places




Para C.
Para que vuelvas.

sábado, 9 de mayo de 2009



comerse a abrazos
abrazarse a besos

Elige bien, que queda mucho por ver y poco tiempo para hacerlo.